Parque Samá un jardín para vivir el amor

Hay lugares para disfrutar, otros para relajarse y algunos son ideales para que nazca el amor. Pero pocos reúnen todas estas características para vivirlas a plenitud, uno de esos lugares es el Parque Samá.

En esta extensión de terreno se conjugan el romanticismo francés con el modernismo en su expresión más natural, la vida exótica de América y la pasión por la naturaleza. Caminar por sus espacios verdes es encontrarse con “el legado colonial de un marquesado”.

El parque sama

Parque Sama lleno de animales

Este jardín nació por la pasión que tenía Salvador Samá por la naturaleza y los animales. Pabellones y jaulas con especies espectaculares traídas de varias partes del mundo eran el orgullo de este marquesado. Lobos, faisanes, cocodrilos, guacamayos, pavos reales, golondrinas, cisnes llenaban de color el lugar.

Hoy en sus lagos viven patos y tortugas, además de faisanes y pavos. Más de 800 palmeras y robles elegantes adornan el lugar donde los animales se dejan observar por los visitantes.
El parque se construyó en 1981 y se llenó de aves provenientes, en su mayoría, de Centro América. hoy se hace un esfuerzo para revivir ese concepto y bajo la premisa de que es el bienestar del animal lo que más importa, se quiere lograr una fusión entre la admiración por las especies y la educación sobre la conservación.

¿A dónde ir en el Parque Sama?

Cuando se camina por el parque Samá hay lugares que son referencia obligada para contemplar y disfrutar de la naturaleza. Los puntos más emblemáticos son los siguientes:

  1. Residencia del Marquesano: Es un edificio donde los ornamentales ecléticos evocan el amor. Tiene mil 100 metros cuadrados de planta.
  2. Lago, el canal y la cascada: Es un espacio para deleitarse con la vegetación. Es la parte más atractiva del lugar.
  3. Gruta del Taxodium: Caminar por su largo pasillo oscuro es una gran experiencia que lleva hasta un bosque digno de una película de princesas.
  4. Pabellón de los loros: Es una hermosa edificación construida sobre una gruta estanque.
  5. Mirador del bosque: Se trata del último lugar del recorrido, desde esta gruta se puede observar el bosque a plenitud.Ubicado en Cambrils (Tarragona) a solo cinco kilómetros de la costa es un espacio de visita obligatoria para los amantes de la naturaleza.

En su página web se pueden comprar las entradas para, tal y como lo describe su portal, “vivir una de las mejores muestras de jardinería romántica del siglo XIX”.